martes, 23 de febrero de 2010

+ 23-02-10 + La negociación

Hola a todos. Si no me equivoco, Erik ya os hablado de mi. Soy Iván. Si escribo aqui es porque Belen me ha pedido que lo haga. Esta chica esta muy jodida por la perdida de su chico y ahora mismo no es capaz ni de moverse. Esta por ahi tirada, llorando, asi que escribo por hacerle un favor. La verdad es que todo esto del blog me la suda. Me es indiferente si alguien lee esto o no, o si esto puede servir de algo. Yo creo que no. ¿Quien cojones va a leer esto si el mundo esta muerto? Esa basura podrida campa por el mundo a sus anchas, comiendose a los supervivientes y ¿alguien va a estar leyendo esto? bah! Si hago esto es porque Erik es un tio al que respeto. Lo admiro. Tiene cojones y gracias a el estoy aqui. Asi que hago un esfuerzo y os contare como estan transcurriendo las cosas. Nunca he sido un tio de letras. No nos engañemos, ni de letras ni de numeros. Para mi, todas esas cosas son para tios chupatintas, culos de oficina y demas personajes. Yo escogi otro camino, siempre fui feliz con unas dosis diarias de alcohol, violencia, tias y kilometros con mi harley. Estudiar no fue hecho para mi, asi que os escribo lo mejor que puedo y si tengo faltas, lo siento, pero es vuestro problema.

Esta mañana la hemos pasado buscando un plan seguro para rescatar a Erik y a Edu. El moñon de Fede no para de protestar por todo lo que sugiero. ¿Que acaso quiere rescatarlos pidiendoles por favor que los dejen ir? Hay que sacarlos a la fuerza, a golpe de plomo. Nunca me cayeron bien los soldados y Fede no es una excepcion. Se creen tipos duros solo por llevar ese uniforme de camuflaje. Ni el mas duro de los soldaditos habria durado mas de un minuto en cualquier antro de moteros de los que yo frecuentaba. Que se creeran... bah!

Yo creo que lo mas efectivo seria sorprenderlos a mitad noche y ametrallarlos a todos. Si hacemos esto, los pillaremos con los pantalones bajados y apenas tendran capacidad de reaccion. Seran una muchedumbre desorganizada. Esto lo deberiamos hacer dividiendonos en grupos. Unos realizan fuego de apoyo mientras yo y alguno mas nos acercamos para buscar a Erik y a Edu. No es dificil, asi que no se de que se queja el action-man de Fede. Eso si, quiero que Vladimir no muera durante el asalto. A ese hijo de perra lo quiero capturar con vida para poder matarlo con mis propias manos. Quiero que pague por todo lo que me hizo pasar. Se va a arrepentir de todo lo que ha hecho hasta ahora. Me va a suplicar que le quite la vida, porque cada segundo de su vida va a ser un jodido tormento. Ahora que hablo de ese personaje, me vienen a la mente muchas cosas. Recuerdo los años de "amistad" que teníamos antes de que todo esto ocurriera. Recuerdo el tiempo que pasamos encarcelados en la misma prision. Lo considere un hermano. Me quedo corto con esto, era mas que si fuera alguien de mi misma sangre. Tantas peleas juntos codo a codo, cubriendonos las espaldas en cada batalla... A ese desagradecido le salve el pellejo en mas de una ocasion. Las cosas habrian cambiado si aquella vez en la carcel, estando en el comedor junto a todos los reclusos, "el rata" lo hubiera apuñalado como era su intencion. Se le acerco por la espalda con un hierro afilado y yo me percate de esto. Yo avise a Vladimir a tiempo y este reacciono esquivando el filo del pincho. A los dias, yo y unos cuantos mas fuimos quienes estrangulamos a "el rata" en la lavanderia. Me jugue por Vlad el tirarme unos años mas a la sombra y el asi me lo ha pagado. Con una sucia traicion. El que siempre criticaba la traicion y la condenaba dentro del grupo... maldito hipocrita. Ahora pagara por todo lo que a hecho...

Un momento. Se acercan los del Skull korps... Mierda...



....



En efecto, eran ellos. ¡Hijos de puta! Se han acercado a una distancia de 150 metros. Llevaban con ellos a Erik y a Edu. Todavia estan vivos, pero por lo que hemos podido ver con los prismáticos, no tienen muy buena pinta. Mis temores estaban en lo cierto, les han estado propinando palizas todo este tiempo. Ambos sangraban por la nariz y han permanecido atados y de rodillas. Vladimir estaba en primera linea, delante de todos sus hombres. La rabia me invade cada vez que lo veo... ufff! Hemos permanecido a cubierto mientras Vlad nos ha hablado por megafono. Lo primero que ha dicho es que ni se nos ocurriera abrir fuego o los mataban alli mismo. Una pena, ya que tenía a Vladimir en el punto de mira. Algo nos ha llamado la atencion y es que en la parte delantera del camion, llevaban a un cadaver reanimado, el cual estaba atado. Este se movia intentando soltarse. Segun han dicho mis compañeros, se trata de Juan, el tipejo que se nego a venir con nosotros y se quedo en las instalaciones portuarias. Ahora encaja todo... lo capturaron y el fue el que se chivo de que nos dirigiamos a Reus. No se si alegrarme de como a acabado o compadecerme de el...

Lo que decia, Vladimir a comenzado a hablar por megafono. Ha dicho que quiere hacer un trato... ¡JA! ¡Que risa me produce haber oido esto! ¡Y mas aun me rio cuando ha dicho que si aceptamos, se marcharan! A dicho que esta dispuesto a hacer un cambio, que devolveran sanos y salvos a Erik y a Edu con la condicion de... que me entreguen a mi. Segun dicen, me quieren solo a mi, que si mis compañeros me entregan, ellos se piraran de nuevo a Valencia y aqui no habra pasado nada. Cuando Vladimir a dicho esto, todos me han mirado a mi, en especial, Belen. Les he gritado que una polla va a haber negociacion, pero creo que no deberia haber dicho eso. Al oir esto, unos secuaces de este perro han cogido a Edu y... le han cortado dos dedos con unas tenazas. Desde nuestra posicion hemos podido oir los gritos de Edu. ¡Joder! ¡Edu es un tio legal! ¡Como le hacen esto! Mis compañeros se han quedado horrorizados ante esto. Despues de esto, Vlad ha dicho que tenemos 24 horas para decidir que hacemos. Cumplidas esas horas, volveran para ver si aceptamos o rechazamos el trato. Si no accedemos, han dicho que lanzaran a Erik y a Edu a la jaula que llevan llena de merodeadores y dejaran que los devoren delante de nuestros ojos. Despues de esto, nos mataran. A dicho que no sean tontos y me entreguen, que no merece la pena que Erik y Edu mueran por mi, que yo no soy trigo limpio, que soy como son ellos y que yo traicionare al grupo si no me entregan. A finalizado la conversacion con su habitual tono ironico, diciendo un "Cuidaros" y se han marchado.

Todo lo que ha dicho es una puta patraña. Los conozco suficiente como para saber que todo es mentira. No quieren negociar, solo quieren jugar con nosotros. Para ellos es mas facil y mas comodo matarnos durante el intercambio que realizar un asalto y arriesgarse a perder mas hombres. Vlad es un tipo muy inteligente, ha metido cizaña sobre mi para que me entreguen. Tambien es muy cabezon. Su orgullo no le permitiria dejar a los demas escapar con vida. El problema es que creo que mis compañeros se han tragado todas esas mentira. Creo que creen que la solucion es entregarme... ¡No me jodas! Estan todos muy callados y me miran de reojo... sobretodo Belen.

¿Me van a traicionar? ¿Piensan que entregarme es la solucion? Si lo hacen, nos mataran a todos... a TODOS!


Iván



lunes, 22 de febrero de 2010

+ 22-02-10 + Interceptados

Dios mio... Me lo han quitado... Lo han hecho...

...

No soy Erik. Soy Belén... No estoy acostumbrada a esto. Nunca antes os he escrito, pero ahora necesito hacerlo. Nunca he tenido esperanza de que alguien lea esto, pero hago las cosas como Erik las haría. Además, necesito contarlo, necesito no sentirme sola... Joder, lo hecho tanto de menos...

Ayer, día 21, nos interceptaron esos cabrones. Nuestra huida no ha servido de nada. No los hemos despistado. ¿Como pueden conocer todos nuestros movimientos? Huimos en plena noche, tomamos carreteras secundarias, recorrimos una barbaridad de kilómetros bajo la penumbra y aun así, todo ha sido en vano, nos siguieron. Quizás habría sido mejor habernos enfrentado a ellos como dijeron Iván y Fede, haberlos pillado por sorpresa y así evitar que ocurriera al contrario. Si eso hubiese servido para que Erik siguiera conmigo, habría votado por el enfrentamiento. Pero no, no lo hice. Me negué por que él y los demás no corrieran peligro y me he equivocado.

¿Que quiere esa gente de nosotros? ¿Por qué hacen esto? ¿Que obtienen de nuestro sufrimiento? ¿Acaso no estamos todos en la misma situación? ¡Deberíamos ayudarnos los unos a los otros! ¡No ponernos las cosas más difíciles! Antes no lo creía, pero desde que estamos sumidos en esto, me he dado cuenta que el ser humano es malo por naturaleza. Es egoísta, es mezquino, es dañino, es... es... no tengo palabras para definirlo. Me siento tan llena de ira y tristeza al mismo tiempo que no me salen ni las palabras.

Siento si me he ido por las ramas y no he explicado con detalles lo que ha ocurrido exactamente. Como he dicho anteriormente, nunca he escrito aquí y se me hace un poco difícil expresarme. Todo sucedió ayer. Pasamos toda la madrugada huyendo. Eduardo no paro el bus ni tan solo un segundo. Condució toda la noche. No se cuantos kilómetros recorrimos, pero creo que una barbaridad. Cuando amaneció, Eduardo detuvo el bus. Así lo creímos, pero nos equivocamos. Lo que había sucedido era muy diferente. El combustible se había agotado. Ante esto, la única solución era buscar la gasolinera más próxima, llenar el mayor número de garrafas posible y volver al vehículo. El problema era que, según ponía en nuestro mapa, la estación de servicio más próxima se encontraba a 20 kilómetros de nuestra posición. ¿Como podía el grupo andar 20 kilómetros con un montón de garrafas a cuestas? ¿Y como podían volver con estas llenas? La solución fue utilizar un vehículo que había allí en el arcén. Iván le hizo un puente al coche y lo arrancó al tercer intento. Con un solo coche era imposible que el grupo entero participase en el viaje, así que solo fueron tres voluntarios: Iván, Ana y María. No se porque esta vez Erik no se ofreció voluntario para ir... no lo se. Si lo hubiera hecho, él seguiría aquí conmigo...

Iván, Ana y María llenaron el coche con las garrafas vacías y se marcharon rumbo a la gasolinera. Allí nos quedamos los demás, a la espera de que volvieran lo antes posible con el combustible y así poder reanudar la marcha. En la zona que nos encontrábamos todo parecía tranquilo. Nada presagiaba lo que iba a suceder. Esther me pidió que la acompañara, ya que necesitaba ir a orinar. También se acopló Elena diciendo que ella también necesitaba ir a lo mismo. Yo les dije que las acompañaba y así lo hice. Se lo dije a Erik y me pidió que fuéramos con cuidado. Después de esto, me beso... siempre hacemos eso cuando nos tenemos que separar aunque sea por unos instantes... sabemos que cualquier momento puede ser el último... Se me caen las lágrimas escribiendo esto

...

Bien, salimos del bus con nuestras armas y Thor nos siguió. Una vez fuera de la carretera, andamos por el campo, en busca de un sitio oculto para que Elena y Esther pudieran orinar. No se porque fue, pero caminamos bastante. Quizás Esther y yo íbamos hablando y nos despistamos lo suficiente como para olvidar que alejarnos tanto es peligroso. Llegamos a una gran explanada tras una colina. A 50 metros de nosotras había una especie de caseta. Eso nos hizo recordar el peligro que corríamos. Elena y Esther fueron tras unos arbustos y les pedí que se diesen prisa. No tardaron y salieron rápido. Nos disponíamos a marcharnos, cuando nos dimos cuenta de que Thor se había alejado de nosotras y se encontraba merodeando cerca de la caseta. Lo llamamos, pero el perro no nos hizo ni caso. De repente, el perro desapareció tras la casa. Elena comenzó a decirnos, palabras textuales, "Vamonos, por favor, que le den al perro...", pero yo me negué. Conozco el cariño que le tiene Erik a Thor y nunca nos perdonaría que lo perdiéramos. Comenzamos a andar hacía la casa con las armas preparadas y llegamos a la caseta. Una vez aquí, comenzamos a buscar a Thor. Elena temblaba como un flan. Yo no me sentía nada agusto ahí, pero teníamos que encontrarlo. Pensé que se podía haber metido en la caseta y entré en el interior. Esther y Elena me siguieron. Un olor nauseabundo inundaba el interior. Un olor que ya conocía. En la pared, pinchado con un largo tridente para la paja, había un cadáver. El cadáver estaba clavado a la pared y se movía... aullaba como solo los merodeadores lo hacen. Elena lanzó un grito y pensé que lo hacía por ver al merodeador allí clavado, pero no. En el suelo, junto a nosotras, había otro merodeador. Este no tenía piernas y se arrastraba por el suelo. Tenía a Elena cogida por el tobillo y estaba a punto de morderle. Elena había soltado su arma del susto y yo no podía reaccionar, estaba bloqueada por el miedo. Esther fue rápida y le disparó instantes antes de que le mordiera. Acto seguido, le di un tiro de escopeta al de la pared. Salimos de la casa a toda prisa, pero algo nos asustó todavía aun más. Unos motores sonaban y lo hacían muy cerca de nosotras. Tras un pequeño montículo de tierra, aparecieron dos motos de motocross. En ellas iban dos individuos. Comenzamos a correr, pero nos alcanzaron rápidamente. No tuvimos tiempo ni de encañonarlos, sin bajar de las motos, nos apuntaron con las pistolas. Nos quedamos allí clavadas, casi paralizadas por el miedo. Mientras bajaban de las motos y se quitaban los cascos, yo rezaba porque Erik, Fede y Eduardo hubiesen oído los disparos y aparecieran, pero no fue así. Estos personajes descubrieron sus rostros mientras nos encañonaban. Elena temblaba y lloraba. Esther y yo permanecíamos calladas. Uno de esos dos creo que dijo "Vaya, vaya... que tenemos aquí...". No me cabía duda, esos eran miembros del Skull Korps. De repente, comenzaron a sonar disparos en la lejanía. Algo no marchaba bien en el bus. Algo estaba ocurriendo. Estos dos comenzaron a reírse a carcajadas y yo intente escapar, pero uno de ellos me derribó al suelo de un empujón. Si no recuerdo mal, dijo algo como "No tengas tanta prisa que lo vamos a pasar muy bien". El muy cerdo se estaba bajando los pantalones mientras el otro decía algo de "Como se entere Vladimir de esto nos corta las pelotas. Quiere a la novia de ese intacta...". Se refería a mi. El otro dijo que no tenía porque enterarse y se bajo los pantalones. El otro cogió a Elena por el pelo y la tiro al suelo. Todo paso en décimas de segundo. Cuando el puerco que tenía enfrente mía se iba a tumbar sobre mi, Thor apareció tras unos matorrales y cayó sobre el otro individuo. Aterrizó sobre él, derribandolo y mordiéndole en el cuello. No lo soltaba y no para de gruñir. Este se revolvía en el suelo sin poder soltarse ni respirar. El puerco que tenía delante mía se giró para ver que ocurría y aproveche ese instante para coger mi escopeta y pegarle un tiro. No se porque, pero el tiro se lo dí en sus partes nobles. Cayó al suelo gritando de dolor y Esther lo remató. Le vació el cargador entero. Cuando fuimos a disparar al otro, no hizo falta. Thor lo había matado. No perdimos tiempo y corrimos hacía el vehículo.

Por el camino iba temiendo lo peor. No estaba equivocada. Cuando llegamos al bus, este estaba desierto. No había nadie. Comencé a llamar a Erik a gritos, pero nada, no estaba allí. Mientras lloraba desconsoladamente, apareció Fede. Este estaba tras unos arbustos. Él nos contó lo sucedido. Dijo que de repente aparecieron un jeep y 4 motos, que ellos intentaron buscar cobertura fuera del bus, pero interceptaron a Erik y a Eduardo. Él pudo esconderse mientras le disparaban. Acto seguido, inmovilizaron a Erik y a Eduardo y se los llevaron. Cuando me contó esto, le di una bofetada. Lo hice porque los dejo tirados y huyo a esconderse. Ahora comprendo que no es su culpa, el solo intento salvarse, nada más. Que lo hubieran capturado a él también no habría cambiado las cosas.

Permanecimos escondidos tras unos arbustos a la espera del retorno de Iván, María y Ana. Temíamos que volvieran a aparecer los del Skull Korps con más hombres. Mientras estuvimos ahí escondidos, no paré de llorar. Creo que no he parado de llorar desde que se lo llevaron, ni siquiera lo he hecho escribiendo todo esto. Cuando Iván, María y Ana volvieron y se enteraron de lo ocurrido, no salieron de su asombro. Iván ha tomado la iniciativa del grupo y me ha dicho que vamos a sacar a Erik y a Eduardo de allí. Me lo ha prometido y desde que lo ha hecho, estoy ansiosa por hacerlo. Quiero sacarlo de allí lo antes posible. Solo me ha dicho que tenga paciencia, que tenemos que encontrar el lugar donde han acampado. Cuando lo hagamos, los liberaremos a la fuerza.

Cada minuto que pasa es una tortura para mi. Conozco por lo que estará pasando Erik en estos momentos. Esos pirados no lo habrán matado aún, no todavía. Yo he estado en las garras de esa gente y se de lo que son capaces de hacer. Nunca he contado a nadie lo que paso en esos días, la angustia que sentí, el dolor que me infringieron en cuerpo y alma... Las atrocidades que hicieron morirán conmigo, jamás las contare. Nunca. Por todo esto se que cada minuto que pasa, es tiempo que corre en contra de Erik y Eduardo.

Los vamos a sacar de ahí, lo haremos o moriremos todos. No me importa morir en el intento. Si pierdo a Erik, doy por hecho que estoy muerta. Me quitare la vida. Lo juro...

...

Aguanta, cariño... Te vamos a sacar de ahí. Te lo prometo.


Belén.




sábado, 20 de febrero de 2010

+ 20-02-10 + Tras nuestros pasos

Hace días que nos siguen. Lo están haciendo muy de cerca. Creo que no saben que nos hemos dado cuenta de ello. ¿Que cojones quieren de nosotros? ¿Quienes son? Pensamos que esta gente no lleva buenas intenciones. ¿A santo de que nos iban a seguir entonces? Iván a propuesto que nos anticipemos a la jugada, que seamos nosotros los que los pillemos por sorpresa. Un ataque rápido a mitad noche y nos desharíamos de ellos. Pero, ¿y si estamos equivocados? ¿y si no llevan malas intenciones? Ya no se que pensar... estoy hecho un lío. Fede apoya esta idea y Eduardo y las chicas dicen que intentemos despistarlos y dejarlos atrás. Esto último no es tan fácil. Para dejarlos atrás presupondría tener que conducir de noche y esto no es muy recomendable, ya que es peligroso. Nos podemos internar en un área de infectados sin darnos cuenta y vérnoslas putas para salir de allí, sin olvidar que podemos salirnos de nuestra ruta con mucha facilidad. Parece ser que les llevamos unos 4-5 kilómetros de distancia. Estas últimas veces que hemos acampado o realizado una parada, los hemos podido vislumbrar en la lejanía. Cuando nos detenemos, ellos hacen lo mismo. Tienen oteadores que nos vigilan, pero no tenemos ni idea desde donde.

No me agrada la idea de que nos puedan sorprender a media noche, por eso realizamos guardias nocturnas y dormimos con las armas en la mano. Las guardias se realizan de 3 horas y son dos personas las que permanecen despiertas. Uno en el techo de autobús y otro en el interior de este. En caso de ataque, el observador del techo dará la voz de alarma al observador del interior del vehículo y este avisará a todos los demás. El que realiza la guardia en el techo abrirá fuego en caso que sea necesario, pero nuestro plan inicial no es una confrontación en caso de ser sorprendidos, sino intentar huir lo más rápido posible. Sea como sea, espero que dicha confrontación no de lugar y podamos despistarlos y darles esquinazo.

Cambiando ligeramente de tema, cada día nos encontramos más cerca de nuestro destino. Estamos todavía en Castellón de la plana, pero es cuestión de días que entremos en Cataluña. Si no me equivoco, ahora mismo estamos cerca de Morella. Me como mucho la cabeza pensando que nos encontraremos cuando lleguemos a Reus. No se como reaccionaríamos si llegáramos y dicha ciudad segura hubiese caído. Tantos kilómetros para nada, tanto sufrimiento innecesario, tantos compañeros caídos en el camino por nada... intentamos ser optimistas. Olvidando el detalle de que nos siguen un grupo de desconocidos, algo que nos preocupa a todos, el grupo parece muy animado. Tienen esperanzas de que aquella ciudad sea un lugar seguro donde no tendremos que preocuparnos por nuestras vidas. Estos últimos días, hemos hablado mucho sobre el tema. Intentamos imaginarnos el lugar, como habrán montado el perímetro de seguridad, cuantas personas habrá allí, si la presencia del ejército será constante, quién dirigirá la ciudad... Son muchas preguntas las que nos hemos hecho hasta ahora. Debe de ser una delicia poder volver a retomar la vida tal cual la llevábamos antes. Bueno, retomar dentro de lo que cabe, ya que por muy seguros que estemos, nada sera igual y mucho menos después de haber visto tantas cosas como hemos visto. Pero sí, el no temer por nuestras vidas y poder dormir tranquilo es algo que ahora mismo no tiene precio. No hay día que no piense en la posibilidad de que allí podamos tener nuestra propia casa y en un futuro, quién sabe, Belén y yo podamos formar una familia. Es algo que me da fuerzas para seguir adelante. No soy el único que le ocurre esto. A Belén le sucede lo mismo y no para de hablarme de ello. Eduardo sueña con poder retomar su vida allí. Nunca lo he visto tan animado y con tantas ganas de seguir adelante. Parece que, dentro de lo que cabe, esta superando la perdida de su familia. Comprende que debe de seguir adelante. Ana y Fede nos han comentado que les encantaría seguir como militares en la ciudad. Esther esta contenta ante la posibilidad de poder desempeñar su oficio de enfermera allí. María... ella no ha dicho nada al respecto. Ha cambiado mucho en estos últimos meses, sobretodo después de la perdida del hermano de Esther, Manuel. Desde que lo perdió no ha vuelto a ser la misma. Comenzaban a tener algo serio y ella sentía algo por él. Una pena, pero retomara su vida, estoy seguro. Es algo lógico y natural. A Iván parece que todo esto le importa un comino. A pesar del tiempo que lleva con nosotros, sigue siendo un total desconocido para mi. Sus ojos no expresan sus sentimientos. Es un tipo extraño. Me atrevería a opinar que para él, llegar o no a Reus le es indiferente. Él esta encantado con vivir al límite. Yo creo que Iván habría sido feliz en otra época, en otro siglo donde haya habido una guerra y el tuviese oportunidad de valerse como guerrero. A pesar de esto, esta demostrando que es un tío muy legal. No tengo queja de él. Y Elena... que puedo decir de ella. Para ella, esto es un paseo. No tiene la necesidad de arriesgar la vida para buscar alimentos, ya que somos nosotros quién lo hacemos. Y mejor así, que la última vez que participó en la incursión acabo mal por su culpa. Ella se pasa todo el día en el vehículo, corriendo de allá para acá y restregándose con Iván. Supongo que tanta tontería que tiene encima se debe a que es muy joven y tiene las hormonas revolucionadas. A saber. Supongo que estará feliz pensando en llegar a Reus, al menos por la oportunidad de tener más variedad para su zorreo...

Vamos a realizar una parada de descanso. Luego si puedo os sigo contando más cosas.

- Erik -


19:47 - Quedan pocas horas de sol, así que no vamos a tardar en acampar. Iván y Fede han comenzado una pequeña discusión con Eduardo. Estos primeros han comenzado a decir que los más acertado sería que esta noche hagamos una pequeña incursión en busca de nuestros perseguidores y acercarnos a su campamento sin ser vistos, para así saber quienes son, cuantos son y si van armados. Eduardo ha dicho que es un plan descabellado, que es peligroso de principio a fin. Según ha dicho, es una locura salir de noche y caminar unos kilómetros expuestos a los merodeadores y también lo es el acercarse a dicho campamento, ya que seguro tendrán hombres haciendo guardia y podemos ser descubiertos. La cuestión es que no se han puesto de acuerdo y María, en un intento de poner paz, ha propuesto someterlo a votación y así se ha hecho. Se les ha ido preguntando uno por uno su votación. María, Fede, Ana e Iván han votado por realizar la incursión de reconocimiento, mientras que Eduardo, Esther, Belén y Elena han votado por el NO. Yo he sido el último en dar mi voto. Viendo que mi voto era decisivo, ya que rompería el desempate, me he puesto nervioso. He dudado mucho. Si votaba al SÍ y luego ocurría algo inesperado, no me lo perdonaría jamás. Si votaba al NO, la duda de saber quienes son esos individuos y cuales son sus intenciones me iba a corroer todo el tiempo. Al final he votado por el SÍ. Eduardo, al ver que por mi "culpa" se iba a realizar dicha incursión, me ha echado una mirada de decepción que parecía decir "Pensaba que estabas de mi lado, Erik". Lo siento si lo he defraudado, pero esta es mi elección. Visto que todo estaba decidido, Eduardo ha pedido participar en la incursión. Esto nos ha sorprendido a todos, ya que primero se niega a que esta se lleve a cabo y luego quiere participar. Después de una nueva discusión, en la cual ha alegado que no esta capacitado para cuidar del grupo que se quede en el bus, Ana ha accedido a cambiarle el puesto.

Ahora me queda la dura tarea de convencer a Belén de que puede estar tranquila de que no me va a ocurrir nada. No se como la voy a convencer si ni yo estoy seguro de eso. La incursión la realizaremos bien entrada la noche, cuando consigamos averiguar donde acampan estos individuos.

- Erik -


22:25 - Iván y Fede han conseguido encontrar la posición del campamento. Se encuentra a 5 kilómetros de aquí, al borde de la autopista. No les ha sido muy difícil encontrarlos, solo han tenido que andar 2 kilómetros y han visto el fuego de las hogueras en la lejanía. Es raro que acampen en plena carretera. Deberían saber que los podemos descubrir. Quizás están muy confiados con el factor sorpresa. Si es así, se han equivocado. En pocos minutos vamos a iniciar el intento de aproximación. Lo haremos ocultos en la arboleda que hay en el linde de la autopista. Desde aquí no podrán descubrirnos. Bueno, voy con los demás para ultimar el plan. Desearnos suerte.

- Erik -


23:58 - Mierda, mierda, mierda... Acabamos de volver y lo que allí hemos visto no nos ha gustado ni un puto pelo. Os cuento. María, Fede, Eduardo, Iván y yo nos hemos puesto en marcha al poco de terminar el anterior párrafo. Hemos andado internados en el bosque, como hemos dicho en un principio. No esperábamos encontrar merodeadores por esta zona, pero nos hemos equivocado. A dios gracias solo nos han aparecido dos y los hemos podido divisar por la luz de la luna, la cual esta llena. Si no fuera porque es una noche clara, esos dos despojos nos podían haber dado un buen susto con fatídico desenlace. La verdad es que no se que cojones harían merodeando por aquí. Quizás eran conductores que se infectaron y se quedaron deambulando por la zona o tal vez estos seres vagan y vagan sin rumbo y han llegado aquí por pura casualidad. Sea como fuere, los hemos tenido que eliminar silenciosamente, ya que quitarlos del medio abriendo fuego podría alarmar a nuestros "amigos". Hemos avanzado hasta llegar a la altura del campamento. Desde esa posición no podíamos divisar mucho, así que Fede, Iván y yo hemos decidido acercarnos lo máximo posible. Esto lo hemos tenido que hacer de forma muy sigilosa y arrastrándonos por el suelo, cual militares en un entrenamiento. María y Eduardo se han quedado atrás para cubrirnos la retirada en caso de ser descubiertos. Nos hemos arrastrado entre piedras y hojas hasta que hemos llegado a 15 metros de nuestro objetivo. Mimetizados en la oscuridad, hemos observado detenidamente. El campamento consta de 6 motos, 5 jeep's, dos autobuses y un gran camión con un inmenso remolque, todos ellos situados formando un circulo. Arriba del remolque y de uno de los autobuses, hemos podido ver a dos hombres. Estos empuñaban dos subfusiles y parecían montar guardia. Esto nos ha alarmado y por unos instantes hemos creído que nos habían descubierto. Desde nuestra posición hemos podido escuchar bastante barullo, gente hablar, reír a carcajadas... Todas estas voces provenían del interior del circulo de vehículos, pero no podíamos ver nada, solo el luz de las hogueras por debajo de los jeep's. Fede nos ha hecho un gesto y ha comenzado a reptar hacía la izquierda. Iván le ha seguido y yo he titubeado un poco ante la posibilidad de ser vistos, pero no me ha quedado más remedio que seguirlos. Hemos avanzado varios metros hasta una nueva posición. Desde aquí hemos tenido otro angulo de visibilidad, desde el cual hemos podido ver a los allí presentes.

Lo primero que nos ha llamado la atención ha sido otro vehículo que no veíamos desde la otra posición. Este era una pequeña camioneta con un remolque. El remolque era una jaula y lo que había en esta nos ha dejado sorprendidos. La jaula estaba repleta de merodeadores. No se cuantos merodeadores podría haber allí dentro, pero más de 15 seguro. Estaban todos allí metidos y sin poder moverse. Solo movían la cabeza y algunos mordían los barrotes. Nuestra atención se ha dirigido al lateral del remolque del camión. Este estaba pintado y tenía unas grandes letras que decían "CCCP". Llegado a este punto, he comenzado a entenderlo todo. Ya sabía quienes eran esos individuos. Mis sospechas se han confirmado cuando he dirigido la mirada a las hogueras y he visto entre a los allí presentes a una cara conocida, a un hijo de la gran puta el cual aparece todas las noches en mis pesadillas desde que lo vi por primera vez. Allí estaba Vladimir, con una botella de whisky en la mano mientras hablaba con sus compañeros y reía a carcajadas. Al verlo, la sangre de mis venas ha comenzado a hervir y he sentido unas profundas ganas de pegarle un tiro en la cabeza. No he sido el único. La cara de Iván se ha transformado al verlo y ha comenzado a decir "Es nuestra oportunidad de acribillarlos a balazos, están despistados...". He apoyado la moción, pero Fede se ha negado, alegando que ellos cuentan con la superioridad numérica y que solo podríamos quitar a unos pocos del medio antes de que nos pegaran un balazo a cada uno. Os juro que en esos instantes habría firmado que me mataran allí mismo con tal de haberme llevado a Vladimir por delante. Visto lo visto, nos hemos dado prisa por irnos de allí y volver con los demás.

La noticia de que nuestros perseguidores son el "Skull Korps" ha sido recibida como un jarro de agua fría. Esa escoria nos persigue y es obvio que sus intenciones no son benévolas. ¿Como pueden ser tan jodidamente enfermos de seguirnos tantos kilómetros solo para acabar con nosotros? Iván esta fuera de si, moviéndose de un lado a otro del bus mientras esgrime su subfusil. No para de decir que debemos atacar antes de que ellos ataquen, que ellos no tardaran en hacerlo. Eduardo intenta hacerle comprender que tenemos las de perder, ya que somos menos que ellos y ni la mitad de nuestro grupo esta preparado para una lucha armada. "Esto no es como luchar con merodeadores, estos son personas que piensan y empuñan armas...". Eso es lo que dice Eduardo y tiene algo de razón, pero, ¿que hacemos? ¿esperamos a que ellos ataquen? Ya nos hemos enfrentado a ellos en una ocasión y ahora contamos con el factor sorpresa.

Eduardo acaba de decidir lo que hacemos. Nos piramos ahora mismo de aquí. No estoy de acuerdo con esa decisión... Nos van a seguir hagamos lo que hagamos y terminaran encontrándonos. No descansaran hasta que no acaben con nosotros...

- Erik -






sábado, 13 de febrero de 2010

+ 13-02-10 + Los errantes

Por fin, hoy he podido cargar las baterías de los portátiles. Lo he conseguido en una parada que hemos realizado en un motel de carretera. Después de inspeccionar el lugar y tras varios encontronazos con algunos merodeadores, he podido dejar cargando las baterías durante una hora. Todo el grupo hemos inspeccionado las habitaciones y demás estancias del edificio. Este no era muy grande y tendría unas 20 habitaciones. Después de lo acontecido el mes pasado en nuestra última incursión, hoy hemos sido mucho más prudentes. Hemos tomado precauciones como guardar silencio para escuchar en el interior de las estancias antes de abrir las puertas, andar todo el grupo unido y, como no, haber dejado a Elena en el bus. Yo creo que esto último es la regla más básica para la seguridad.

En el lugar no hemos encontrado nada de comida, ni siquiera una miserable lata. Parece ser que el lugar ha sido saqueado antes, o por lo que he podido deducir, ocupado. En la última habitación del edificio hemos encontrado lo que parecen ser signos de que alguien a estado viviendo allí hasta no hace mucho. Latas de comida vacías, los muebles en posición para hacer una barricada en la puerta, signos de fuego, algo de ropa... Quién quiera que fuese el que se refugio en esa habitación, no hace mucho que ha abandonado el lugar. Quizás permaneció en ese lugar hasta que la comida le escaseo y tuvo que marcharse.

Lo que hemos encontrado en otras habitaciones ha sido más de lo mismo, cosas nada halagüeñas. Si no recuerdo mal la habitación, la número 8, hemos encontrado a un hombre ahorcado. Este colgaba de una cuerda que estaba atada en una viga de madera que había en el techo. Parece ser que llevaba bastante tiempo ahí, así que podéis imaginar el olor a pútrido que allí había. Quizás se suicido al poco de comenzar todo esto. Su cuerpo, en un avanzadisimo estado de descomposición, totalmente cubierto de gusanos y moscas, estaba reanimado. Al entrar a la habitación y vernos, el cadáver se ha puesto a moverse y balancearse violentamente en su cuerda. Cada vez que se movía, del gran agujero que tenía en el abdomen, caían cientos y cientos, o más bien miles, de gusanos. Lo que más me a impactado ha sido al ver que ha abierto la boca y de esta no ha salido solo un gemido apagado, sino una masa parduzca acompañada de una gran cantidad de estos "simpáticos" insectos. He sentido unas tremendas ganas de echar allí mismo mis primeras papillas, pero he podido contenerme, hasta que a la habitación ha entrado Ana, la cual iba tan feliz, ajena a esto, y al ver la escena ha pegado la vomitada padre. Ahí no he podido contenerme y la he soltado yo también. Ya sabéis que esto es contagioso y casi todo el grupo se ha puesto a... os lo podéis imaginar. Iván ha sido quién a acabado con la agonía de ese pobre desdichado... Que horror, meses ahí colgado como un jamón... Debe de ser angustioso hasta para esos seres.

Lo que hemos encontrado tres habitaciones más adelante tampoco ha sido nada que podamos denominar como "bonito". Al abrir la puerta, la cual estaba entreabierta, hemos encontrado otra dantesca escena. Nada más cruzar el umbral de la entrada, hemos visto una pequeña sombra ocultarse tras una pared. Las persianas estaban a mitad y las cortinas echadas, por lo cual apenas había luz en la habitación. Con el arma en alto, Eduardo a mi derecha e Iván a nuestra espalda, he avanzado hasta el interior de la estancia. Cuando hemos llegado al fondo de la habitación, lo que hemos visto me ha puesto los pelos de punta. Es que por más que quiera, hay cosas a las que no consigo acostumbrarme. Allí dentro habían tres merodeadores, pero estos eran niños. Uno apenas llegaba a un metro de estatura. Este estaba de espaldas a nosotros. Luego había otro sentado contra la pared y el otro, una niña en pijama y la cual parecía la más mayor, estaba de pie frente a nosotros. Lo que en antaño debieron ser rostros dulces, como los de cualquier niño, hoy ya no conservaban nada de eso. La niña tenía todo el rostro desgarrado y no tenía labios. Esto le daba un aspecto más grotesco, ya que llevaba los dientes a la vista. Estos estaban completamente ensangrentados. Al vernos, esta a proferido un gemido y se ha intentado abalanzar sobre nosotros, pero la hemos acribillado a balazos. El otro que estaba de pie se ha girado y ha avanzado hacia nosotros. Este tenía todo el cráneo abierto, dejando a la vista una masa de pútrido que antes debió de ser su cerebro. Sin tiempo que perder, hemos abierto fuego y hemos acabado con él, abatiendo ya de paso al otro que ni siquiera se había levantado. Con estos tres podridos fuera de combate, nos hemos percatado de más detalles, y es que sobre la cama yacía el cadáver de una persona adulta. De este ya no quedaba prácticamente nada, solo el esqueleto ensangrentado. Esas tres "criaturas" lo habían devorado por completo. Lo peor de todo es que ese cadáver debía de ser el padre o la madre...

Inspeccionado todo el edificio, hemos vuelto a recepción. Allí hemos descansado un rato mientras hemos hablado sobre que ruta seguir. Eduardo miraba el mapa mientras Fede le señalaba en este varias rutas. Yo estaba junto a Belén, sentado en un asiento, cuando un ruido que provenía del exterior nos ha sobresaltado. Acto seguido, ha sonado un grito. Era de Elena. Hemos salido como unas flechas empuñando las armas. María, que iba delante de todos, ha sido la primera en frenar en seco y apuntar con su arma. En la puerta del autobús había un personaje de espaldas. A primera vista parecía un merodeador, pero sus movimientos no eran como los de estos. Esto me ha dado que pensar y rápidamente he gritado para evitar que dispararan. Al oír el grito, este extraño personaje se ha girado de golpe y nos ha encañonado con una pistola. La primera palabra que ha cruzado mi mente ha sido: "saqueadores". Todo nuestro grupo ha permanecido apuntándole mientras él hacía lo mismo con nosotros. Apuntaba uno a uno a todos los miembros de mi grupo, hasta que al final, ha detenido su arma en mi, diciendo "Intentad algo y me lo llevo por delante". Iván se ha puesto fuera de si y le ha gritado "Hazlo y tú le acompañas". Ha habido unos segundos de tensión. Yo le seguía apuntando mientras él me encañonaba. En ese instante, Belén se a puesto delante mía. Este personaje se ha sorprendido y ha dicho "No soy un asesino y mucho menos quiero haceros daño. Solo busco comida, nada más. He visto el vehículo y me he acercado en busca de cosas útiles. No sabía que estaba vuestra compañera dentro. No busco problemas y creo que vosotros tampoco. Todos intentamos sobrevivir. No quiero matar a nadie y mucho menos a una chica, pero, ¡dios! ¡intentad algo y disparo!". Mientras he apartado a Belén y he dicho "Tranquilo, que no tendrás que matar a una chica...", Esther ha intervenido, pidiendo calma por ambas partes. Ha dicho "Ok, chicos, calma, por favor. Que estemos sufriendo un jodido apocalipsis no quiere decir que tengamos que perder los papeles tan fácilmente. Las cosas se solucionan hablando, así que bajar las armas...". Iván no le ha dejado terminar, exclamando "¡Una mierda! ¡Que la baje él!". Esto a hecho que el desconocido haya dirigido su arma hacía Iván y lo haya encañonado. Por unos instantes he pensado que uno de los dos iba a disparar, pero no ha sido así. Las cosas se han solucionado de la forma menos esperada. Una infantil voz ha dicho "Juanma... ¿son malos?". Todos nos hemos quedado desconcertados y hemos buscado la procedencia de la voz. Tras la parte trasera del autobús, asomaba una niña. En ese momento, el tal Juanma le ha dicho sin bajar el arma "¡No salgas! ¡ Escóndete!". No hacía falta ver más, ese chico no buscaba problemas. He bajado el arma y mis compañeros han hecho lo mismo. Ha bastado un "Amigo, baja el arma, ahora sabemos que no buscas problemas" para que este personaje haya bajado el arma. En su rostro he visto una mueca de alivio que ha intentado disimular.

Tras esos momentos de tensión, han habido disculpas por ambas partes y nos hemos presentado. El chico, de unos 25 años, se llama Juanma. Su acompañante, la niña de unos 10 años, Vicky. Lo hemos invitado a subir al bus, ya que permanecer en campo abierto no es nada seguro. Lo primero que ha hecho la niña nada más entrar al vehículo a sido ponerse a jugar con Thor. Juanma se ha sentado en un asiento y nos ha pedido agua. Le hemos dado una botella de las pocas que nos quedan y ha dado un trago. Después le ha dado de beber a la niña. He sentido mucha pena al ver a una niña tan pequeña condenada a sufrir todo esto. A pesar de todo lo que puede haber visto esa niña, ella sigue feliz en su mundo infantil. Claro ejemplo es que estaba jugando con Thor como si nada le preocupase. Que suerte la suya... Belén y Esther se le han acercado y se han puesto a jugar con la niña. Eduardo, Iván, Fede y yo nos hemos acercado a Juanma y hemos comenzado a hacerle preguntas. Le hemos preguntado que de donde venía. Su respuesta ha sido más que sorprendente: Valencia. Igual que nosotros. Hemos continuado con las preguntas y ha terminando contándonos algunas cosas sobre él:

"Como ya os habréis dado cuenta, Valencia es un jodido caos. Y por lo visto, todo el mundo esta igual. No es por desilusionaros, chicos, pero veo pocas esperanzas de que las cosas vuelvan a ser como lo eran antes..."
En esta parte de la conversación ha agachado la cabeza y ha continuado hablando "...recuerdo como si fuera ayer cuando todo esto estallo. A mi me pillo como a todo el mundo, ajeno a la gravedad de la situación. Yo era militar y me encontraba de permiso. Tenía mi casa en Puzol, mi familia, mis amigos, vamos, todo lo que tenía cualquier otra persona. Todas las mañanas me levantaba para ir a correr por la playa, hasta que el día del estallido, cuando me disponía a hacer mi habitual ejercicio, vi un gran alboroto en la calle. En cuestión de horas, todo se fue a la mierda. Esos putos seres antoprófagos tomaron las calles. De nada sirvió que los militares intentaran evacuar a la población de Puzol. Estos, en lo que creo que fue un plan desesperado sin haber medido el verdadero peligro de la situación, llevaron a los supervivientes a una plaza del pueblo. Yo estaba allí. Entre la gente comenzaron a aparecer infectados. Estos atacaron a la gente allí congregada y el pánico cundió. Lo que no me esperaba es que los militares abrieran fuego sobre nosotros... ¡civiles sanos eran abatidos por los militares! Yo, junto a unos compañeros, pudimos escapar y refugiarnos en un bar. Allí permanecimos una noche hasta que tuvimos que salir. Desde aquel entonces, han sucedido tantas cosas... podría contaros todo, pero no acabaría nunca, así que os resumiré. Conseguimos reunir una pequeña comunidad de gente y nos refugiamos en un parque de bomberos ubicado cerca del puerto de Valencia. Allí todo marchaba bien, teníamos comida, armas y munición, vallas electrificadas que disuadían a los merodeadores... pero no supimos conformarnos. Por una recién llegada, nos enteramos que a varios kilómetros mar adentro había un buque mercante. En seguida comenzamos a pensar que con ese buque podíamos estar completamente a salvo y buscar otras costas más seguras. Pues bien, tres compañeros y yo embarcamos en un pequeño yate que había en el muelle y fuimos en busca de ese buque. No fue fácil y nos llevo varios días, pero conseguimos alcanzar el barco. Nuestra sorpresa fue que este estaba repleto de tripulación. A bordo llevaba una gran cantidad de personas de nacionalidad rusa, todos armados hasta los dientes. Su capitán, muy amable, nos ofreció su barco y me dio su palabra de que sacaría a nuestra gente del parque de bomberos. Todo era muy bonito, hasta que esa escoria nos mostró su verdadera cara. Eran ex-militares rusos que llevaban tiempo en alta mar. Enviaban mensajes por radio en busca de supervivientes, pero su única intención era saquear y encontrar mujeres. No hace falta que os diga para que... Nos torturaron y encerraron en un camarote, mientras dirigían su rumbo hacía Valencia. Ellos pensaban que entrar en el parque de bomberos sería coser y cantar, pero mi gente los recibió como se merecían. Les jodimos bien y conseguimos acabar con ellos, pero pagamos un precio muy alto. Muchos de los nuestros murieron y el lugar quedo destruido e inseguro. Mirar..." Al decir esto, se ha subido la camiseta y ha dejado a la vista varias heridas, las cuales todas eran de bala "...esto es el recuerdo que me dejaron esos bastardos. Como os decía, el lugar quedo inservible y los merodeadores tenían pleno acceso al lugar. Todos los supervivientes, muchos de ellos heridos de gravedad, comenzamos a vagar sin rumbo. Seguimos pasando penurias, hasta que encontramos otro lugar seguro. Pero este ya estaba habitado por una numerosa comunidad de personas. Allí permanecí, hasta que comenzaron los problemas. Miembros de esa comunidad y algunos de mis compañeros comenzaron a acusarme de algo que no es cierto. No tengo ganas de hablar de ello, pero os diré que por esa calumnia consiguieron desterrarme. Esa gente no es trigo limpio. Pobres de mis compañeros... están muy equivocados con esa gente y se van a dar cuenta cuando sea demasiado tarde..."

Eduardo lo ha interrumpido preguntándole sobre la pequeña Vicky. Su respuesta ha sido:

"A la niña la encontré hace unas semanas. La pobre estaba oculta en un edificio. Estaba acurrucada en un rincón y había sobrevivido porque allí habían suficientes alimentos. Tuvo suerte, ya que los merodeadores de esa zona no se había percatado de su presencia. No quiero ni pensar que le habría ocurrido si la hubiesen descubierto. No estaría aquí. Sobre sus padres, no me he atrevido a preguntarle. A veces, en sueños, los nombra. Se despierta llamando a su mamá. Por lo que he podido deducir, perdió a sus padres durante la evacuación y se quedó sola. Es sorprendente que haya sobrevivido tanto tiempo sola..."

Nosotros le hemos contado nuestra historia, la cual ha escuchado atentamente. Se ha sorprendido de que nosotros también resistimos en el puerto. Estábamos muy cerca y no teníamos ni idea. De lo que no se ha sorprendido nada es sobre el tema de los saqueadores. Ha dicho "Ahora, sin ley, esa escoria abunda. Y esos no son los únicos. Mi grupo y yo hemos tenido varios encontronazos con varios grupos de cabrones de esos. Por eso he aprendido a que no debo de fiarme de nadie, al menos al 100%". Tiene mucha razón.
Le hemos comentado lo del lugar seguro de Reus dando por hecho que él y la niña se iban a unir a nosotros, pero su respuesta ha sido que duda mucho que ese sitio siga en pie. Le he dicho si se unían al grupo para intentar llegar allí, pero para mi sorpresa, ha dado una negativa no antes sin agradecer la oferta. Ha dicho:

"...os lo agradezco mucho, de verdad, pero no, no puedo. No descarto en un futuro intentar buscar ese lugar del que me habéis hablado, pero antes tengo algunas cosas que hacer. Debo volver junto a mis antiguos compañeros. Desde que los deje atrás, no me quito de la cabeza que están en peligro. Arrastro un sentimiento de culpabilidad muy grande desde que los rusos me traicionaron y ahora quiero enmendar las cosas. Quiero subsanar los errores que he podido cometer en el pasado. Ahora solo pienso en llegar a la urbanización donde están e intentar hablar con ellos, decirles que la gente que hay allí no son lo que aparentan, que deben salir de allí. Quién sabe, cuando haya conseguido sacarlos de allí, quizás nos dirijamos a Reus, a buscar ese sitio del que me habéis hablado. Aunque con todo esto que ha pasado soy algo pesimista y dudo que ese sitio haya resistido..."

Después de esta conversación, le ofrecimos a él y a la niña algo de alimento, del poco que queda en nuestras provisiones. Por lo visto, apenas habían comido en días. Después de esto, Juanma se ha quedado dormido en el asiento. Tampoco había dormido en días y lo comprendo. Si yo tuviera una niña/o a mi cargo, apenas dormiría pensando en que nos pueden atacar en plena noche. Eduardo me ha dicho varías veces que debíamos continuar la ruta, quedaban pocas horas de sol y debíamos aprovecharlas. Pero ¿que íbamos a hacer con Juanma? ¿Decirle que se fuera? Le he dicho a Eduardo que esperara un rato a que nuestro nuevo amigo se despertara y ya le comentaríamos que iba a hacer. Mientras esperaba que esto ocurriera, he estado observando a Belén. Esta parecía feliz jugando con Vicky. No ha parado de cogerla en brazos, darle besos y jugar con ella. Creo que sería una buena madre. No lo creo, estoy seguro. Pero ¿quién puede ser capaz de traer a un niño a este mundo tal cual estan las cosas? No os voy a negar que me encantaría tener un niño con ella, pero hay muchos contras. El primero es el tema del parto. Antes, las cosas eran muy fáciles. Lo engendrabas, esperabas 9 meses y a un hospital, con todo tipo de personal preparado que asistía a la mujer en el parto reduciendo a una ínfima posibilidad el que le ocurriera algo a la madre y al niño. Ahora... ahora hemos vuelto a la época de las cavernas. Sí, por ahora, nosotros contamos con la ayuda de Esther, que tiene conocimientos médicos, pero es insuficiente. Sería un parto muy difícil y peligroso. Luego vienen otros contras, como lo es alimentar y criar a un niño en este mundo. Sería estar 24 horas encima del niño, velando por él, vigilandolo constantemente. Y cuando creciera y tuviera algo de conocimiento, ¿como le explicamos que el mundo actual esta destruido y nada tiene que ver con el pasado? Por mucho que se lo explicáramos, nunca entendería que en el pasado existió un mundo en el que no había que huir constantemente, que el problema más grande era que te echaran del trabajo o se te estropeara la televisión y no que te devoraran las tripas una horda de muertos andantes. No se... Pero algún día habrá que dar ese paso, y que mejor lugar que en Reus. Si es verdad que ese sitio es seguro, ¿porque no traer allí a la vida a un nuevo ser? No habría que luchar ni huir nunca más...

Tras una hora durmiendo, Juanma ha despertado. Lo ha hecho de forma que para nosotros viene siendo habitual desde el estallido: con una pesadilla. Pero su despertar ha sido bastante brusco, ya que ha despertado gritando. Sus palabras han sido: "¡¡Molano!! ¡¡No es culpa mía!!". Después de esto, la pequeña Vicky a abrazado a Juanma y ha dicho que siempre le pasa. Pero ese nombre... ¿Molano? ¿Quién podía ser Molano? Le he preguntado, pero su respuesta ha sido "Estaba soñando, nada más". Después de esto, Juanma se ha incorporado y dirigido al final del bus. Allí se ha quedado mirando a través de la cristalera. A continuación, ha dicho "Me habéis dicho que estáis solos, ¿verdad?". Le hemos dicho que sí, entonces ha dicho "Yo diría que no. Alguien os sigue...". Nos ha faltado tiempo para llegar donde Juanma y mirar por la cristalera. A la pregunta "¿A que te refieres?" nos ha señalando a un punto del horizonte. En la lejanía se divisaba algo. Tras una colina llegaban unos destellos. Yo he dicho que podía ser cualquier cosa, pero Juanma ha insistido que es alguien. De repente, el brillo ha desaparecido y he podido percibir algo de movimiento. Juanma ha dicho "El brillo era de unos prismáticos. Nos han estado vigilando. Creo que deberíais continuar la marcha y alejaros de aquí. Nosotros haremos lo mismo. Vamos, no hay tiempo que perder". Después de eso, ha cogido sus cosas, le ha dado la mano a la niña y se ha dirigido a la puerta del bus. Lo hemos acompañado y hemos salido fuera. Una vez allí, nos hemos despedido. Le he hecho una carantoña a la niña, la cual me ha sonreído y a él le he dado un fuerte apretón de manos. Mi grupo ha hecho lo mismo con la niña y Juanma. He podido fijarme en Eduardo, el cual le ha hecho un especial caso a la niña. Sus ojos estaban demasiado brillantes... ¿estaba recordando a su hija en esos momentos?
Le he dicho a Juanma que cuide bien de Vicky y tenga mucho cuidado en su viaje. Le he dado algunos consejos para su viaje y él también nos los ha dado a nosotros: "Tened mucho cuidado, y un consejo que os servirá de mucho: no os fiéis de nadie. Absolutamente de nadie. Este mundo esta podrido en todos los sentidos. Manteneros alejados de grupos de supervivientes. Nunca podéis conocer al completo sus verdaderas intenciones... Suerte, amigos. Nos volveremos a ver..."

Después de sus palabras, se ha alejado con la niña de la mano. Mientras hemos subido al bus y Eduardo lo ha puesto en marcha, he observando como la pareja de errantes se alejaban de la carretera y se internaban en el bosque. Después de esto, Belén se ha acercado a mi y me ha dicho "¿Verdad que esa niña es adorable? Que penita me da...". Mi contestación ha sido "Tranquila, ese chico cuidara bien de ella. Sabe lo que se hace". Al terminar esas palabras le he dado un beso.

Hace unas horas que hemos parado el autobús para dormir. La noche es muy cerrada y no se ve nada a más de dos metros del autobús. Hemos estacionado en una vía de servicio, ocultos. No paro de pensar en esos individuos que parecían observarnos...

¿Nos están siguiendo? ¿Quien cojones son?


- Erik -


sábado, 23 de enero de 2010

+ 23-01-10 + Un error más

Después de nuestra frustrada y catastrófica incursión en el último pueblo, las cosas han ido a peor. Hemos arrastrado las consecuencias de una serie de errores fatales. En estos tiempos, un pequeño error, por ínfimo que sea, puede desencadenar una serie de acontecimientos que consiguen que las cosas vayan a peor. El día 16, Ricardo comenzó a quejarse de su herida, diciendo que esta le dolía horrores, le abrasaba. Esther le examinó la herida y le cambio el vendaje. Esther dijo "Esta herida tiene muy mala pinta. Esta infectada...". La verdad es que sí, dicha herida supuraba y lucía un feo color parduzco. A todo esto, Iván no paró de lanzarme miradas. No me decía nada, solo me miraba fijamente a los ojos. Podía leer lo que me decían sus ojos. Sabía que sus miradas se debían a la conversación que tuvimos el día anterior. Aún así, no me dijo nada.

Los días 17 y 18, Ricardo comenzó a mostrar un empeoramiento brutal y acelerado. Estos dos días los pasó con unas fiebres que volaba. Deliraba, balbuceaba cosas inconexas... Le hicimos un hueco al final del autobús, donde pusimos bastantes mantas. Allí lo tapamos y Esther lo vigilaba constantemente. Esta no era la única persona que permanecía a su lado. Iván estaba allí sentado, empuñando su arma y vigilando a Ricardo. Esto me sacaba de mis casillas. No paré de pensar "¿De que va el payaso este?". Creo que Iván se percató de mi hostilidad, pero no pareció importarle mucho, él siguió allí, sentado y vigilante. En esos momentos, seguía viendo imposible que una persona pudiera transformarse en una de esas cosas por el simple hecho de un mordisco. La fiebre la atribuía a una infección de caballo en la herida, nada más. Esto también lo decía Esther. Ella permanecía al lado de Ricardo, suministrándole algunos de los medicamentos que tenemos y empapandole la frente con trapos húmedos. Aun así, la fiebre no se rebajó.

El día 19, la herida tenía mucho peor aspecto, cambiando el tono parduzco por un color morado. Esther estaba confusa, ya que decía que no entendía como no se frenaba la infección. Al mediodía, Eduardo para el bus para comer algo. Fue entonces cuando Ricardo comenzó a vomitar. Ahí fue cuando Iván abrió la puerta del autobús y me hizo un gesto para que le siguiera. Cuando salí al exterior, comenzó a decirme: "Erik, te lo he dicho, Ricardo esta perdido. Esta infectado. Este estado es irreversible y por muchos medicamentos y trapos húmedos que le pongan en la cabeza, va a ir a peor. Esta por la antepenúltima fase. La siguiente son las convulsiones y la muerte. Cuando esto ocurra, se reanimara ¡Asúmelo, joder! O lo quitamos del medio o tendremos serios problemas. Estamos alargando su sufrimiento y poniéndonos nosotros en peligro...". Me disponía a replicar ante lo que me pareció una tremenda falta de humanidad, pero algo nos sobresaltó. Una de las chicas estaba gritando en el interior del bus. Empuñando las armas, entramos a toda prisa temiendo lo peor. Cuando entramos, vimos que quién gritaba era Elena. Estaba de pie, observando a Ricardo, el cual convulsionaba violentamente, tirando espuma por la boca. Alrededor de él, estaban todos. Ana y Esther intentaban sujetarlo y sacarle la lengua, ya que se la estaba tragando. Me quedé observando la situación sin saber que hacer. De repente, Iván paso por mi lado y se situó ante Ricardo, encañonandolo con la escopeta. Entonces dijo "¡Apartaos todos! ¡Esta infectado! ¡Si no lo quitamos del medio se transformara en cuestión de segundos!". Todos los presentes se horrorizaron y Fede se puso en pie, diciéndole que era un loco. Viendo que iba a apretar el gatillo, me abalancé rápidamente sobre él y lo derribe. Los dos caímos al suelo, pero consiguió zafarse de mi. Se incorporo rápidamente y me encañono, mientras que yo, desde el suelo, hice lo mismo. Le grité que bajara el arma, pero no me hizo caso. Me gritó "Erik, hay que hacerlo, ¡compréndelo!". En ese instante, Eduardo, desde su espalda, le situó la katana en el cuello y le ordenó que bajase el arma. Iván, sorprendido, dijo que no la iba a bajar. Transcurrieron unos segundos. Entonces Eduardo repitió la orden, pero esta vez alzando la voz y añadiendo una amenaza de lo que le haría si no lo obedecía. Ahí fue cuando poco a poco comencé a apretar ligeramente el gatillo de mi arma. Me disponía a abrir fuego, justo cuando algo llamó nuestra atención. Ricardo dejo de convulsionar. Esther le buscó las constantes vitales y dijo sorprendida "ha muerto". Iván corrigió la trayectoria de su arma y encañonó al cadáver de Ricardo. Yo hice lo mismo. Esther y Ana comenzaron a apartarse del cadáver, el cual seguía inmóvil. Pasaron unos largos segundos y comencé a pensar que no se reanimaría. Cuan equivocado estaban mis pensamiento. Sus ojos se abrieron de golpe y Ricardo se incorporó profiriendo un grito, mientras echaba espurramajos por la boca. No esperamos más y abrimos fuego. Las balas impactaron en el cuerpo de Ricardo, pero este no dejo de moverse hasta que una de las balas le impacto en la cabeza. No tengo palabras para describir la consternación que había en ese momento en el bus. Ana rompió a llorar y a gritar, mientras se agarraba al cadáver. A Fede se le caían las lágrimas. Elena también lloraba acurrucada en un rincón y Belén estaba con cara de shock. Iván estampó su escopeta contra el suelo y salió del vehículo a toda prisa.

Ahí permanecí durante unos minutos y luego salí a buscar a Iván. Lo encontré fuera, sentado sobre el capo de un coche abandonado que allí había. Cuando me situé a su lado, le dije "Te debo una disculpa. En serio. Estabas en lo cierto y yo equivocado. Por no haberte creído he puesto en peligro a todo el grupo. No quiero ni pensar que habría pasado si esto hubiese ocurrido a media noche... Quizás hoy lloraríamos dos muertes... o más. Pero quiero que comprendas que lo que tú proponías, matar a Ricardo sin que este estuviese reanimado, eso es intolerable y no te lo podía permitir. No tengo reparos en acabar con esos muertos reanimados, pero si los tengo en matar a una persona que todavía conserva la condición humana...". Iván me interrumpió en un tono grave, diciendo "No hace falta que sigas, tío. Te acepto la disculpa, ya esta, no le demos más vueltas al asunto. Ahora deberíamos preocuparnos en deshacernos del cadáver lo más dignamente posible". Después de esto, Iván volvió al bus y allí me quedé. He de reconocer que en ese momento derramé unas lágrimas por Ricardo...

En cuestión de poco tiempo preparamos el entierro más digno que podíamos darle a Ricardo. Buscamos todo tipo de materiales que combustionaran y los apilamos. Acto seguido, sobre la pirámide de maderas y telas, situamos el cuerpo de Ricardo y lo rociamos con gasolina que extrajimos de los vehículos que por allí habían. Eduardo fue quién le dio fuego a la improvisada pira funeraria. Ana y Fede lloraron como niños. Mientras el cuerpo se consumía entre las llamas, pude oír a Fede decir en voz baja "Ve con dios, hermano. Tú ya has conseguido escapar del infierno". Cierto, él ya ha escapado del infierno. Él ya no tiene que sufrir esta mierda. No tiene que torturarse pensando que nada volverá a ser igual, a vivir con el temor de que una horda de seres antropófagos nos devoren en un descuido. Su tormento ya ha acabado, él ya esta descansando.

Así es como hemos perdido a otro compañero. Buff...

En respecto a Iván, no se porque no le creí. Él me dijo que había visto casos de mordeduras que habían desencadenado con la transformación de los individuos, pero a pesar de eso, me empeñe en no creerlo. Desde que tuve conocimiento de lo que estaba ocurriendo, siempre pensé que las transformaciones se daban al morir el individuo, fuese de la forma que fuese. Creía que los personas que eran mordidas y morían, era por una complicación de la herida que era mal cuidada, pero ahora me doy cuenta que no. Una mordedura o contacto directo de fluidos con estas cosas, lo que consigue es matar al individuo y reanimarlo. ¿Por qué? No tengo ni la menor idea. Según me ha dicho hoy Iván, nunca había visto a un individuo tardar tanto en morir y reanimarse tras una mordedura. Según él, Ricardo ha tardado demasiado, ya que normalmente, la fase de muerte y reanimación se completa entre 10 y 24 horas. Aunque reconoce haber visto un caso de transformación que llevo dos días. En Ricardo ha llevado 3 días y poco. Como dice Iván, eso debe depender de cada organismo. Lo que si sabemos es que si alguno de nosotros somos atacados y nos muerden, estamos muertos...

- Erik -


viernes, 15 de enero de 2010

+ 15-01-10 + Muerte en las aulas

Han ocurrido novedades y no son nada buenas. Nunca pensé que me acostumbraría tan rápido a los malos acontecimientos. Ni a narrarlos ni a asimilarlos con tanta naturalidad. Ya os dije en una ocasión que es sorprendente como el ser humano se acostumbra tan fácil tanto a lo bueno como a lo malo. Lo que antes nos era impensable, de la noche a la mañana se puede convertir en algo tan natural que lo aceptas como el pan nuestro de cada día. Volviendo a lo ocurrido, deciros que no se como sigo aquí y no soy una de esas cosas que pululan por ahí afuera. Puedo decir que ayer salude a la muerte de muy cerca. Os cuento:

Hace unos días que hemos entrado en la provincia de Castellón. Antes de que el caos comenzara, llegar hasta este punto nos habría costado apenas una hora, pero ahora, sin poder utilizar autovías y tomando carreteras secundarias, despejando las carreteras de vehículos abandonados y equivocándonos de camino en multitud de ocasiones, nos ha costado esto, una barbaridad de días. No se cuantos kilómetros avanzamos por día, pero os aseguro que hacemos poquísimos. Bueno, ayer nos vimos obligados a pasar muy cerca de un pueblo. No sabría deciros el nombre de la población ahora mismo, ya que me lo dijo Eduardo y ahora no consigo recordar el nombre. Iván comentó que podíamos intentar realizar una pequeña incursión al pueblo. La idea se recibió con algo de esperanza, ya que siempre nos queda la duda de "¿Y si en esa zona no ha llegado todo esto?". Pero por otra parte, nos aparece otro pensamiento que dice "¿Y si esta igual como todo lo que hemos conocido hasta ahora?". Ante esas dos cuestiones, la balanza siempre se inclina por pasar de largo y no arriesgarse en adentrarse en un vivero de merodeadores, pero en el momento la comida y bebida comienza a escasear, la balanza da un vuelco y se inclina hacia el "arriesgarse". Es ahí cuando te ves obligado a hacer algo que no quieres y el miedo se apodera de tu cuerpo.

Visto que teníamos que salir y aparte de hacer un reconocimiento, teníamos que buscar víveres y todo lo necesario, procedimos a hacer unos rápidos preparativos. Por su experiencia en esta clase de incursiones, le cedimos el honor a los militares, en este caso a Ana y Ricardo, ya que Fede aún se encuentra convaleciente de sus heridas. Lo primero que hicieron fue escoger (sin preguntar, algo que no me gusta nada) a las personas que iban a participar. Formaron dos equipos, ya que según ellos, teníamos que estar lo suficiente separados como para que en la peor de las situaciones, no nos rodeasen, pero al mismo tiempo, lo suficientemente juntos como para echarnos un cable en situación de peligro inminente. El primer equipo estaba formado por Ricardo (el cual capitaneaba el grupo), Iván, Belén y yo. Cuando nombró a Belén, la cual todavía sigue arrastrando las secuelas de lo ocurrido, yo la mire y ella me devolvió la mirada. No tuve valor a oponerme, ya que esto sería cambiar el destino. En la última incursión, ella participo y pago un alto precio. Pero por otro lado, en la primera incursión que realizamos, en la cual fuimos a un centro comercial y en nuestra ausencia los saqueadores entraron a nuestra urbanización, Belén se salvo de ellos gracias a que decidió participar en la incursión. Visto que ambas posibilidades tienen la misma probabilidad de peligro, decidí dejar esto en manos del destino. El segundo equipo estaba formado por Ana (la cual capitaneaba este grupo), María, Luis y Elena. Esta última protesto a gritos en contra de la decisión de los militares de incluirla en la misión. Los gritos de Elena fueron silenciados por Fede, que desde el fondo del bús, le gritó colericamente "¡¡Tú vas a ir al igual que van tus compañeros!! ¡¡No eres una excepción en el grupo, así que si quieres obtener tu parte de los víveres que se obtengan, iras!!". Elena palideció ante esa respuesta, ya que no la esperaba, y yo sentí unas tremendas ganas de aplaudir, las cuales me tuve que contener. El único que pareció estar molesto ante esta respuesta, aparte de Elena, fue Iván, el cual miró desafiante a Fede, pero no pronuncio ni una sola palabra. Me da la impresión que Fede tiene algún tipo de cuestión personal con Elena, ya que le noto algo extraño en la mirada cuando se la dirige hacia ella. Volviendo al tema, una vez formados los equipos, Eduardo hizo un inciso. Preguntó porque él no entraba en el grupo y hasta dijo que el se ofrecía voluntario para cambiar el puesto a quién quisiera quedarse. La respuesta que dio Ricardo fue a parte de clara, razonable: "Eduardo, te necesitamos en el bús. Si por una de esas, tenemos que salir huyendo, necesitamos al conductor a los mandos, preparado para sacarnos de la zona lo más rápidamente. Así que tú, junto a Esther y Fede, el cual todavía no puede participar en las incursiones, os quedáis aquí, alerta y empuñando las armas...". Eduardo, demostrando una disciplina que cada vez me deja más frío, asintió con la cabeza y no rechisto. Admiro a ese hombre, os lo juro.

Una vez repartidas las armas, bajamos del vehículo y comenzamos a transitar por el campo, ambos grupos, separados a una distancia prudencial. El grupo más avanzado era el nuestro y Ricardo, que lo encabezaba, nos decía que fuésemos lo más sigilosos posibles. Desde nuestro camino, podíamos divisar la población, la cual se encontraba a 2 kilómetros aproximadamente. La marcha transcurrió en silencio y muy tranquila, sin ningún tipo de sobresalto inesperado. En menos tiempo del previsto, nos encontramos en unos arbustos, junto a una carretera del pueblo. Esta vía estaba desierta, pero el destrozo era notable: coches estrellados, cadáveres devorados por todas partes, signos de combate por todos lados... nuestras esperanzas de encontrar normalidad en este pueblo se desvanecieron en cuestión de segundos. Escondidos en nuestra posición, vi como Ricardo hacía gestos a Ana, que se encontraba a varios metros de nosotros con su grupo. Esta le devolvió los gestos y Ricardo nos dijo "Parece despejado, así que vamos a salir. Nosotros somos el grupo de vanguardia, ellos nos seguirán desde detrás". Dicho esto, Ricardo salió y nosotros le seguimos. Mientras salía de nuestra posición, mire al otro grupo y pude ver que Luis temblaba como un flan...

Avanzamos por la calle pegados a la pared hasta una esquina. Cuando llegamos a este punto, el segundo equipo salió de su posición y nos siguió. Ricardo asomó la cabeza por la esquina y rápidamente la escondió. Su mirada no era nada alentadora. Le pregunté en voz baja que ocurría, pero sin contestarme, realizó un gesto a Ana y ambos grupos comenzamos a caminar rápidamente hacía el lado opuesto de la calle. Llegamos a la otra esquina y Ana repitió lo mismo que había hecho Ricardo anteriormente. Asomó la cabeza y seguidamente realizó un gesto a Ricardo. Fue cuando entonces Ricardo nos dijo. "Despejado. Vamos, nosotros pasamos primero". Así lo hicimos. Esta nueva calle era similar a la anterior. Una larga avenida, toda desierta. Avanzamos por esta, buscando un supermercado o algo similar. Encontramos un pequeño ultramarinos, el cual tenía la puerta cerrada. Era de cristal e Iván hizo gesto de romperla, pero Ricardo le dijo que no, alegando "El ruido puede alertar a los merodeadores. Déjame a mi". A continuación, se puso a forzar la cerradura y un pequeño "CLAC" avisó de que la puerta estaba abierta. Entramos con total precaución y, para nuestra sorpresa, descubrimos que el comercio estaba sin saquear. No perdimos tiempo y comenzamos a llenar las mochilas. Parecíamos posesos que no habían comido en años. Cogíamos todo tipo de comida enlatada, hasta comida de perros. En esos momentos no la cogíamos pensando en Thor, os lo aseguro...

Con las mochilas lo suficientemente llenas, salimos al exterior y Ana propuso volver al bús, pero Ricardo se opuso, alegando que necesitábamos mantas. Se enzarzaron en una pequeña y acalorada discusión, en la cual Ana alegaba que los alimentos si eran de vital importancia y por la cual teníamos que arriesgarnos en conseguir, pero no lo era conseguir mantas. Por su parte, Ricardo dijo que debíamos aprovechar nuestra incursión y conseguirlas. Ricardo le dijo que parase de hacer perder tiempo, que estábamos al descubierto y que necesitábamos actuar rápido antes de alertar a los merodeadores del pueblo. Acto seguido, le dijo que volviera si quería, pero que nosotros íbamos a conseguir las mantas. Ricardo nos dijo que nos pegáramos a él y comenzó a avanzar. Ana resopló de resignación y también nos siguió. Yo iba tras Ricardo, detrás mio iba Iván y al final iba Belén. Avanzamos hasta que vimos un edificio rodeado por un muro de piedra y un gran portón de hierro. Nos quedamos mirando unos largos segundos. En la puerta ponía "Colegio interno para disminuidos psíquicos Santa Marta". Entonces le pregunté a Ricardo "Crees que ahí...". No me dejo acabar, contestó "Sí, es un colegio interno, por lo cual, deben de haber mantas". Mi siguiente pregunta fue "¿Y si es un vivero de infectados?". La respuesta de Ricardo fue "Tendremos que extremar la precaución y retroceder si nos vemos desbordados". A continuación, se encaramo en el muro, observó el interior y nos dijo que estaba limpio. Después de dejo caer tras el muro. Nosotros lo imitamos y entramos en el interior. Fue difícil trepar con las armas, pero nos las apañamos. Una vez dentro, observé el lugar. Nos encontrábamos en un gigantesco patio. Habían columpios por todas partes y demás zonas de recreo. Nosotros estábamos sobre una parte llena de césped. Este, a falta de cuidado humano, había crecido desmesuradamente. Enfrente nuestra se encontraba el edificio. Era bastante largo y de dos plantas. Se notaba que el lugar era más que un colegio, que era un centro especial, ya que tenía más pinta de hospital que de otra cosa. Avanzamos cautelosamente. Noté como Belén aceleró el paso y se situó a mi lado. Estaba muy nerviosa. Yo le cogí la mano y me la acerqué a la boca, dándole un beso en esta. Belén me lanzó una forzada sonrisa. Seguimos andando hasta que llegamos a la puerta del centro. Esta estaba entreabierta y eso me dio mala espina. No fui el único, ya que Ricardo le hizo un gesto a Ana y esta, mediante señas, nos hizo recular y apuntar hacía la puerta. Ricardo avanzó y empujo la puerta. En ese momento esperé que una terrible horda se nos abalanzase, pero no fue así. Nadie salió por esa puerta. Ricardo asomó la cabeza por la puerta y atravesó esta. Todos fuimos tras él. Al entrar en el interior, un intenso olor a podrido inundo mis fosas nasales. Vi como mis compañeros se tapaban la nariz con cara de asco. A pesar de eso, Ricardo continuo la marcha por el pasillo. No tardamos en llegar a una extensa sala, en la cual ponía "Recepción". Habían butacas por todos los lados. Me llamó la atención un triciclo que había tirado en una esquina. A metro y medio por encima de este, colgado en la pared, había un gran tablón lleno de fotos, dibujos y demás manualidades. Me acerqué a este y observé detenidamente. Miré cada una de las fotos que allí había. En todas salían niños. Los habían de todas las edades. Un sentimiento de pena me invadió. Cuando me dí cuenta, Belén tiraba de mi para avisarme que los demás habían comenzado a adentrarse por un nuevo pasillo. Aceleramos el paso y nos situamos al lado de los demás. Al final del pasillo divisamos unas pequeñas escaleras que accedían al piso superior, junto a un cartel que decía "Habitaciones" con una flecha señalando al piso superior. Junto a las escaleras había una pequeña rampa, posiblemente para subir y bajar a personas en silla de ruedas. Enfrente de las escaleras, había una gran puerta cerrada. Arriba de esta ponía "Comedor". Me llamó la atención que en esta estancia las paredes estaban llenas de moscas. Obviando esto, me situé junto a Ricardo y Ana y les pregunté en voz baja "Para arriba, ¿verdad?". Me asintieron con la cabeza y comenzamos a subir. En ese momento, en ese maldito puto momento que estábamos subiendo, Elena, que estaba más rezagada, dijo "Mirar, esto da al comedor y seguramente a la cocina, así que quizás haya comida para llevarnos...". Nos giramos para decirle que ni se le ocurriera abrir la puerta, pero vimos horrorizados que ya lo estaba haciéndolo. Solo pudimos darle un grito diciendo "¡Noo!", pero ya era demasiado tarde, la puerta ya había sido abierta. En décimas de segundo, vi como Belén, María, Iván y Luis giraban la cabeza para ver que ocurría, mientras de la puerta salía una espectacular horda de merodeadores. La mayoría eran niños, adolescentes y algún que otro adulto. Fue como si el corazón se me parase en el acto. No se como, pero Elena pudo esquivar a los primeros merodeadores que salieron entre gemidos y comenzó a correr entre gritos hacía la salida, desandando todos nuestros pasos. Los demás, que nos encontrábamos en las escaleras, no tuvimos tanta suerte, ya que los merodeadores nos cortaban el paso. Ricardo, Ana e Iván comenzaron a disparar. Eran muchos y sabía que de nada iba a servir enfrentarse, así que cogí del brazo a Belén y grité "¡¡Corred!!" mientras llevaba a Belén a rastras hacía el piso superior. Cuando ya estaba en este y los disparos seguían resonando en las escaleras, apareció María atrás nuestra. Los disparos cesaron y solo resonaron unos estremecedores gritos de dolor. Temí lo peor mientras los gritos resonaban. Me paré en seco y volví la vista atrás. En ese momento, aparecieron Ana, Iván y Ricardo, en ese orden, mientras volvían a disparar escaleras abajo. Pude ver como Ricardo se cogía el brazo, el cual le sangraba abundantemente. Los gritos seguían resonando y eso significaba una cosa, Luis había sido al que habían alcanzado. El miedo se apodero de mi cuerpo mientras Belén tiraba de mi entre sollozos. En ese momento reaccione y corrimos por el pasillo. Los demás iban tras de nosotros. Cuando giré la cabeza para ver por donde iban, vi como en el pasillo comenzaban a aparecer merodeadores. Iván corría y abría fuego al mismo tiempo. Doblamos una esquina y un merodeador nos sorprendió. Belén y yo nos frenamos en seco y por un acto reflejo, le propine una brutal patada en la cabeza al merodeador que no levantaba un metro y medio del suelo. Este salió despedido unos metros y cayó tendido en el suelo, sin volverse a levantar. Continuamos corriendo e Iván se situó a mi lado, diciéndome "¡Mierda! ¡Han cazado a Luis! ¡A este paso somos los siguientes!". Como si no supiera eso. Doblamos varias esquinas y acabamos en una gran aula, toda llena de pupitres. Ana e Iván cerraron la puerta y la amurallaron con un armario y varios pupitres. Me apoyé en la pizarra y me deje caer exhausto. Belén estaba a mi lado, cogiéndome y sollozando. Yo no tenía fuerzas ni para respirar. Ana se situó al lado de Ricardo, el cual se cogía el brazo ensangrentado y le chilló "¡¿Que hacemos?! ¡¡¿Que cojones hacemos?!! ¡¡¿Tú nos has metido en esto y tú tienes que sacarnos?!!". Ricardo, que tenía los ojos desorbitados y una cara con mezcla de dolor y pánico, le gritó "¡¡Yo no tengo culpa de que esa puta haya abierto la puerta!!". La respuesta de Ana fue un tortazo que resonó por toda el aula. Ricardo hizo algo que me sorprendió, y fue responderle con un puñetazo en toda la cara con el brazo bueno. Ana cayó al suelo y no se levantó, se quedó tumbada, llorando. Rápidamente me levanté y ayude a ponerse en pie a Ana, mientras dije "No os peléis, no sirve de nada, ¡joder! Ahora tenemos que pensar en como escapar de aquí...". No terminé la frase cuando unos golpes comenzaron a resonar en la puerta. Ya habían llegado y sabían que estábamos dentro. Comenzamos a mirar por toda la sala en busca de una salida. Nuestra única vía de escape eran las ventanas. Pero había un problema, estas estaban rejadas. No me lo pensé más, cogí una mesa de un pupitre y comencé a golpear con todas mis fuerzas la reja de una de las ventanas. Iván me imitó y con otra mesa comenzó a golpear la verja. Esta no era muy gruesa y debía de ceder, sino, estábamos perdidos. Tras de nosotros, los golpes de la puerta se habían convertido en embestidas. El armario temblaba tras cada embestida. María me interrumpió trayendo algo. Llevaba una cuerda, que la había cogido de una pared, la cual estaba adornada con motivos marineros. De nada servía la cuerda si no conseguíamos tirar la verja. Le propine un nuevo golpe y la mesa se partió. Mientras Iván seguía golpeando y yo cogía otra mesa, observé que la verja estaba cediendo.

Seguimos golpeándola hasta que esta se desprendió de la ventana y cayó al exterior. Sin tiempo que perder, atamos la cuerda al marco de la ventana y la soltamos. La cuerda no era lo suficiente larga y estaba suspendida a dos metros del suelo. No teníamos una mejor opción, así que Ana fue la primera en descender por la cuerda. Una vez en el suelo, comenzó a disparar a algunos merodeadores que salían del centro. La siguiente en descender fue Belén. Soltó el arma por la ventana y comenzó a bajar por la cuerda. Le siguió María. Mientras esta descendía, me giré y vi a Iván, el cual apuntaba su arma hacia la puerta, la cual era embestida con una fuerza monstruosa, y decía "¡Venga, hijos de puta! ¡Pasar! ¡Pasar si tenéis cojones, podridos!". En su cara se dibujaba una sonrisa, como si estuviera disfrutando con tanta presión. En ese momento, la puerta se abrió y decenas de brazos asomaron. Esta siguió abriéndose mientras arrastraba el armario, el cual volcó hacía un lado. Ya no había nada que les impidiese entrar. Comenzaron a entrar los primeros e Iván comenzó a disparar mientras profería su grito de cowboy. Hice lo mismo mientras le gritaba a Ricardo que se diese prisa en bajar.Este tenía serios problemas para cogerse a la cuerda, ya que su brazo estaba malherido. Desde el exterior resonaban más disparos y oía a Belén gritar mi nombre. Seguían entrando más y más infectados, cuando el cargador de Iván se agotó. Este cogió el arma por el cañón y comenzó a golpear a los merodeadores con la culata. Por cada golpe caía un merodeador con la cabeza destrozada. Pero de nada servía, por cada uno que caía, entraban cinco más. Nos tenían arrinconados, cuando le grité a Iván que bajara. Este me contestó con una carcajada "¡Las señoras primero!". Yo le insistí "¡¡¡No me jodas!!! ¡¡¡Baja!!!". Con los merodeadores a un metro de nosotros y con sus manos a centímetros de nuestras caras, Iván me miró con su sonrisa de desquiciado y me dijo "¡Ni para ti ni para mi! ¡Saltamos a la vez!". Entonces me cogió del brazo y dio un salto por la ventana, arrastrándome. La caída era de más de tres metros y en ese momento nos encontrábamos volando hacía el suelo. Mientras íbamos cayendo, yo notaba que algo me agarraba de la pierna. Pero en ese momento, mi mayor preocupación era aterrizar bien, así que me prepare para caer de la mejor forma. Aterrizamos y yo amortigüe el golpe rodando por el suelo. Aún así, un dolor me atravesó los talones y subió por mis piernas. Una vez en el suelo, los demás nos ayudaron a ponernos en pie y vi sorprendido que junto a mi, había aterrizado un merodeador, un niño. Eso era lo que notaba durante la caída que tenía agarrado a la pierna. Este se intento levantar, pero Belén le pego un tiro en la cabeza con su pistola. Sin tiempo que perder y con el dolor aun en las piernas, corrimos por todo el patio exterior hacia la muralla. En nuestra huida, decenas de merodeadores que habían salido del centro nos intentaban cortar el paso. Los abatíamos y esquivábamos como podíamos. Cuando llegamos al muro, nos encaramamos y la visión fue más dantesca aún. En la calle se agolpaban cientos de merodeadores, posiblemente atraídos por los disparos. Seguimos subidos en el muro sin saber que hacer. A ambos lados del muro teníamos merodeadores que alzaban los brazos hacia nosotros para atraparnos. Cuando ya lo dábamos todo por perdido, una luz apareció en la penumbra de nuestra situación, y es que desde el fondo de la calle, apareció el bus con Eduardo al volante. Mientras Eduardo conducía el vehículo hasta nuestra posición, arrollando a los infectados que se ponían delante, yo solo podía dar gracias a dios. Condució el autobús hasta nuestra posición y de una rápida maniobra, lo apego totalmente al muro arrollando a los merodeadores que allí se agolpaban y abriendo las puertas. De un salto nos metimos dentro del vehículo y Eduardo cerró las puertas. Seguidamente, comenzó a conducir. En el fondo del bus se encontraba Fede sentado, con cara de asustado. A su lado estaba Esther y Thor estaba andando de un lado a otro. En un rincón estaba Elena, acurrucada con las manos en la cara y llorando. Ricardo ando hacía ella e hizo caso omiso a Esther, que se le acercó al verle la herida. Dijo dirigiéndose a Elena "¡¡Espero que estés contenta, pedazo de zorra!!". Belén salió corriendo hacia Elena, le levantó la cabeza y abofeteó su cara llena de lágrimas. Corrí hacía ella y la separé de Elena. A pesar de eso, Belén seguía intentando abofetearla más. Conseguí calmarla y la senté en un asiento. Esther comenzó a sacar vendas mientras le preguntabá a Ricardo "¿Como te lo has hecho?" a lo que este contestó "Me han mordido por culpa de esa puta barata".

Ahí fue cuando Eduardo me llamó y me dijo "Mira, todo era tan fácil como esto". No sabía a que se refería, pero cuando mire al frente, vi que conducía el bus hacía ¡un escaparate!. El bus chocó con este y partió el escaparate en mil pedazos. Seguidamente abrió las puertas, empuño la katana y bajo del vehículo. Le grité que cojones hacía, pero lo entendí cuando lo vi aparecer de dentro del comercio. Cargaba un puñado de mantas, las dejo en el bus y volvió al interior de nuevo. Ahí fue cuando vi que en la puerta del comercio ponía "Mantas, edredones y más accesorios de dormitorio". Hizo otro viaje trayendo más mantas, entró, cerró las puertas y grito a todos los presentes "¡Todo era así de fácil! ¡Así de jodidamente fácil, sin exponerse al peligro más de lo necesario! A partir de ahora, yo participo en todas las incursiones y no es negociable. Así me asegurare de que ningún patán lleve mal una operación tan simple, ¡joder!". Ricardo agachó la cabeza mientras Esther le curaba la herida. Después de esto, Eduardo se sentó y sacó el autobús de allí.

Eso ha sido todo lo que ocurrió ayer. Por culpa de Elena, hemos perdido a un compañero y Ricardo a sido herido. Anoche, cuando todos estaban dormidos y yo me encontraba sentado en un asiento, ya que con todo lo ocurrido no podía conciliar el sueño, vino Iván y me dijo algo que me quitó mas el sueño y todavía sigo pensando en ello. Comenzó hablándome en voz baja diciendo esto: "Erik, han mordido a Ricardo y por lo que veo parece que no sabes que significa esto..." Se dio cuenta de que no sabía a que se refería, entonces continuó "...mira, en mi estancia con el SkullKorp, cuando esto ocurría y un compañero era mordido, era puesto en cuarentena. Por si no lo sabes, no solo se reaniman las personas que mueren, sino también los que su sangre entra en contacto con cualquier fluido vital de un podrido de esos. No se cuanto tardara en convertirse, por lo que podido ver, esto depende del individuo. Pueden ser horas, días o semanas. Es un peligro tenerlo junto a nosotros así que deberíamos..." No le deje terminar la frase, sabía que iba a decir. Le dije "Me parece absurdo lo que me acabas de contar. Es la primera vez que oigo eso. He visto varías transformaciones y todas han sido porque el individuo en cuestión ha muerto. Debes de estar equivocado. Si no te importa, me apetece estar solo..." Iván se levantó, me miró y luego se me acercó diciendo en voz baja "Si te he dicho esto a ti es porque no quiero alarmar al grupo, pero que sepas que Ricardo ya esta muerto, es cuestión de tiempo que se convierta en una de esas cosas y cuando eso ocurra, estaremos bien jodidos, porque lo tenemos dentro de nuestro refugio. Haz lo que quieras, pero yo no lo voy a perder de vista y cuando eso ocurra, me veré obligado a matarlo. No te creas que me gusta hacer eso, pero sera mi obligación si quiero salvar el culo de todos, incluido el tuyo. Descansa, Erik" Después de esto, fue a la parte delantera del bus, se sentó sobre una manta y empuño su arma. Allí permaneció sentado hasta que me dormí.

Esta equivocado... o al menos, eso quiero pensar...


- Erik -



jueves, 7 de enero de 2010

+ 07-01-10 + Año nuevo... la misma agonía

Hace una semana que hemos entrado en un nuevo año. No nos habíamos dado cuenta hasta ahora. Si me he dado cuenta, ha sido gracias al calendario del PC. Nos vamos a tener que ir acostumbrando a mirar aquí para saber en que fecha vivimos, ya que no tenemos otra forma de saberlo. De todas formas, dudo mucho que esto sirva de algo en los días que corren. ¿De que me sirve ahora saber que día es fiesta nacional? Absurdo totalmente. Es la primera vez que las fechas navideñas pasan desapercibidas. No nos engañemos, en esta situación no estamos para festejos. Pero... no se, me resulta raro todo esto. No termino de acostumbrarme. Recuerdo que cuando se acercaban dichas fechas, las calles se vestían de adornos navideños, la gente iba arriba y abajo, de tienda en tienda alimentando a un sistema consumista. Yo he sido de los que siempre han odiado febrilmente las navidades. Siempre me han parecido una fiesta absurda, inventada por alguna multinacional con el fin de lucrarse con el materialismo de la gente. Odiaba las cenas familiares, los mensajes de móvil con el típico "Feliz navidad y próspero año nuevo!", las buenas caras de los que durante los demás días del año eran más malos que satanás... Para mi, todo esto era una falsedad pura y dura. ¿Por qué tenemos que esperar a que lleguen unas fechas señaladas para actuar de una forma, para ser buenos con los demás, para reunirse en familia? ¿Que los días normales no sirven? Cuantas nochebuenas habré pasado en soledad con la única compañía de una botella de JB. Vaya... y ahora, cuando se que todo eso son tiempos pasados que difícilmente volverán, digo: ¡Bendita falsedad! Ahora es cuando miro todo aquello con nostalgia y me doy cuenta de que hecho de menos todo eso. Ver las risas en las caras de la gente, a la sociedad esforzándose por ser buenas personas; aunque fuese solo en esas fechas, los niños ilusionados, mi familia... ay... todas las personas que vivían esas fechas con ilusión y optimismo, ahora mismo están muertas... Si hay un dios, ¿por qué a permitido esto? ¿tanto lo hemos cabreado para que nos castigue de esta forma?

Que hayamos entrado en un nuevo año no ha cambiado nada los ánimos del grupo. Todo lo contrario. Pasar unas fechas tan señaladas sumidos en toda esta basura es para desmoralizar al más pintado. Cuando he dado la noticia, todos han puesto caras de nostalgia. Eduardo, con un tono extraño, el cual creo que llevaba más ironía que otra cosa, ha dicho "Feliz año, chicos". Nadie ha contestado. Este año no es feliz para nadie.

No se que me pasa, pero llevo horas con unas terribles ganas de fumarme un pitillo. Nunca sufrí en mis propias carnes tanta necesidad. La verdad es que se pasa mal. Siento como el cuerpo me pide su ración de nicotina. Lo peor de todo es que no tenemos tabaco. Iván esta en la misma situación que yo, pero el lo lleva mucho peor. No para de maldecir a todo lo que le rodea. Hace unas horas, hemos hecho una parada en una gasolinera de carretera. Hemos bajado con todas las precauciones pertinentes, pero el camino estaba despejado. Hemos entrado al comercio de la gasolinera en busca de víveres, pero apenas hemos encontrado nada, ya que todo estaba saqueado. Lo primero que ha hecho Iván, antes de buscar alimentos y cosas útiles, ha sido buscar tabaco. Obviamente, aquí no había, ya que desde hace muchos años, dicho vicio dejo de suministrarse en comercios que no fuesen estancos. Cuando ha desistido en su búsqueda, ha cogido la caja registradora y la ha estampado contra el escaparate, partiendo este en mil trozos. El escándalo ha llamado la atención hasta a los que se han quedado en el autobús. Me disponía a decirle lo que pensaba de su actuación, pero no me ha dado tiempo, ya que a salido del comercio renegando. Mejor, ya que como ha dicho Ricardo "Ni se te ocurra decirle nada, no es el momento. Esta fuera de si...". Hemos revuelto el comercio mientras Eduardo intentaba llenar el deposito del autobús. No hemos encontrado nada útil, salvo alguna que otra lata de conserva, botellas de agua, paquetes de galletas y chucherías. Ya de paso, hemos cogido cosas no útiles como revistas, algún que otro libro, música y unos cuantos repuestos de vehículo. Cuando hemos salido del comercio y entrado en el vehículo, Eduardo estaba sentado en el asiento del conductor. Cuando le he dicho "Podemos continuar" ha contestado "No. Tenemos que esperar a Iván". Eso me ha extrañado. Cuando lo he visto salir a él y a Elena del baño público de la gasolinera, lo he comprendido. Esta clase de cosas son las que me tocan los cojones. Si quieren follar, que lo hagan en un momento que no entorpezca la marcha del grupo. Esta clase de situaciones innecesarias hay que evitarlas, ya que nos ponen en peligro a todos. Quién dice que por esa gracia no nos aparezca una horda y nos toque enfrentarnos por culpa de que la pareja a tenido un apretón. Cuando Iván ha subido al autobús y ha pasado por mi lado, me ha dicho en voz baja "Lo siento, tío, pero a falta de tabaco, un buen polvo esta bien". He preferido no contestar, ya que si lo llego a hacer, tenemos el lío. Y Elena... buf... ya se ha cepillado a medio grupo. Cuando ha subido al bus, Fede, que se encuentra tumbado en los asientos traseros del vehículo, ha mirado de mala manera a Elena.

La convivencia en el autobús comienza a ser pesada. Como ya dije, dormir aquí es una utopía. A parte del frió que hace por las noches y que no tenemos mantas con las cuales taparnos, ni para tan siquiera acolchar el duro suelo para dormir, se suma que somos 11 personas y un perro en tan pequeña estancia. Para combatir las bajas temperaturas, lo único que hacemos es dormir todos lo más juntos posibles. Luego hay que sumar el problema de la intimidad, la cual es nula. Para hacer nuestras necesidades, tenemos que hacer paradas en lugares seguros y escoltar a la persona en cuestión. Pero estar en este refugio con ruedas tiene otras cosas buenas que compensan. El mero hecho de estar dentro de este armatoste de puertas automáticas, nos brinda una seguridad acojonante. Podemos desplazarnos y al mismo tiempo, despreocuparnos de que la escoria andante no se nos meta dentro. En nuestro viaje, en más de una ocasión nos hemos visto rodeados de merodeadores y, hasta en una ocasión, de dos corredores. Estos golpearon el vehículo, pero nada, ni siquiera pudieron hacerle el más mínimo imperfecto. En el tema del combustible, no estamos teniendo problemas. Todas las paradas que hemos realizado en las gasolineras han sido fructíferas, ya que hemos podido repostar.

Cambiando de tema, parece que Belén esta recuperando los ánimos. A pesar de que sigue sin ser la misma y se viene abajo con mucha facilidad (cuando esto ocurre, estalla a llorar sin motivo aparente), empieza a ser ella de nuevo. Es más, hasta esta recuperando el humor, ya que hace un rato ha soltado una carcajada por un comentario que he hecho. En un mundo carente de ilusiones y alegrías, ver a Belén reír me ha llenado con un poquito de optimismo. Cosas tan pequeñas como esta, las cuales hace unos meses habrían pasado desapercibidas ante mi, ahora me dan fuerzas para seguir hacia delante. Son como un pequeño impulso que me hace reaccionar, como una luz al final de un túnel. En esos momentos, dentro de mi oigo una voz que me dice "Debes de continuar. Debes y puedes". Ahí es cuando le doy vueltas a todo y mis pensamientos sombríos desaparecen. Sigo consciente de que el mundo esta sumido en sombras, en muerte y que nada es igual, pero veo el lado bueno. Pienso en que podemos acostumbrarnos a todo esto y que no es imposible encontrar un lugar seguro. Solo es cuestión de resistir como lo hemos hecho hasta ahora y ser pacientes. Llegara el momento en el que recordaremos todo esto como una anécdota, una simple pesadilla, ya que nos encontraremos en un lugar alejado de tanta muerte, un lugar seguro donde empezar de nuevo. Ahí podremos vivir tranquilos y tener niños. Ellos crecerán sin conocer tan pútrido mundo, sin tener que huir constantemente, sin tener que dormir aferrados a un arma. Tampoco conocerán al falso y materialista mundo que antecedió a este otro. Ellos se criaran educados en verdaderos valores, puros y justos. Así es como veo nuestro futuro y por ello mantengo las fuerzas y sigo peleando. He perdido muchas cosas, pero ahora tengo otras que nunca tuve, entre ellas, esperanza. Solo hay que esperar ese nuevo amanecer, el cual algún día llegara. No me cabe duda. Tanto esfuerzo ha de tener su recompensa.